Empezar algo nuevo sin temor a nada

La fuerza a través del gesto, la forma de sentimientos íntimos e interiores.

Xilografía y linóleos más personales, curvas, carácter, trazo, sentido interior.

Silencios callados, expresados, transmitidos… convertidos en arte

Elocuencia plástica.

Así es la obra de Katia Acín artista plástica óscense, sentimientos presentes en sus grabados y esculturas.  

Katia Acín. Obra Gráfica

Sala de la Diputación de Huesca.

Del 20 de Febrero al 21 de Abril de 2010

Erotismo y Arte

Es curioso pasearse alrededor de una maquina enorme, suministradora de  placer o tal vez de dolor; maderas, cuerdas, hierro al servicio del arte.

Rodeandola, imágenes pequeñas redondas, vistas como desde una mirilla, espiando los momentos íntimos.

¿Qué sensación producen? ¿Qué extraña excitación en el cuerpo? ¿Qué pensamientos? ¿Erotismo, obscenidad, vergüenza, timidez, repulsión?

Fred Vaésen logra que el espectador no se quede indiferente ante su obra a la vez que le transmite su visión interior.

El Arte es el Refugio donde el Espíritu vuela

 

Gao Xingjian

Gao Xingjian

En el museo WüRTH entre luces y sombras, abrigadas por obras maestras de la propia colección, las obras de un maestro.

Comentan las azafatas que Gao Xingjian es un hombre sencillo (premio Nóbel 2000) fresco, rápido de ideas, con gran claridad al responder.

En la planta baja en semi oscuridad, iluminadas por los focos y la luz natural las tinta chinas gigantescas de este pintor que escribe cuando pinta y pinta cuando escribe, forman un relato brillante.

Una tela enorme “El fin del mundo” preside las obras, todas ellas enredadas en una dinámica mágica, con una nube enorme que se traga a los hombres.

En uno de los apartados “Los instructores” me atrae con su luz tan especial ¿como puede haber tanta magia en una tinta china?

Tanta luz, ritmo y pulso.

Después del Diluvio es la lucha interior del ser humano, la unión entre la luz y las sombras.

El Arte es el Refugio donde el Espíritu vuela nos dice Gao Xingjian, quizá esa frase resume su obra.

 

 

Descubrir la realidad de lo exterior y lo interior, lo grande y lo chico, el microcosmo y macrocosmo

Diferente cuando lo hacemos desde dentro. Subimos a un automóvil y observamos la capacidad que este tiene.

Cuando observamos una cosa desde el exterior, ya sea una casa, un palacio, un automóvil, un avión, lo vemos pequeño por grande que esta sea. Es la ilusión  de la unidad. 

 

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Desde la percepción del cerebro humano, el interior, siempre es de superior capacidad que hubiéramos imaginado con la observación exterior.

De igual manera nos sucede con un edificio. La percepción externa es más pequeña que la interior. En alguna ocasión puede superar los limites de la percepción física y del pensamiento.

Hay edificios inmensos desde fuera que se vuelven majestuosos internamente, aunque ya lo fueran antes, aumenta el volumen en el interior, vemos la propia capacidad de la cosa en sí.

Sin embargo recuerdo el caso de la pirámide de Mikerinos, la percepción interior es inferior a la exterior. Desde fuera es increíblemente mucho más grande que en el interior que se vuelve claustrofóbica, efecto de la oscuridad, estrechez y calor.

No es así en Silos, por ejemplo, la percepción del monasterio es infinitamente más amplia que el exterior.  Que podemos decir del Prado o del Palacio Real,  del Gügen o del Museo de Arte Románico.

Caso curioso cuando la luz se combina con el espacio y las formas minimalistas, líneas desnudas persiguiendo puntos, luces definiendo volúmenes.

Igualmente cuando observamos a una persona nos percatamos de su unidad como cuerpo (cabeza, tronco, extremidades) cuando  hablamos con ella y profundizamos en querer conocerlo o conocerla llegamos a la conclusión de que por muy simple que sea, su estructura interior es mucho más amplia que su cuerpo, solo el funcionamiento de sus órganos vitales, es más complejo que su mera forma física.

 

 

 

 

No me pises mis zapatillas rojas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vigilados por tierra, mar y aire, parece la última película de Leonardo di Caprio, aunque es una realidad palpable en una sociedad en la que de pronto aparecen nuevos tipos de delitos tipificados por los ministerios como por ejemplo “trafico homicida”.

Que poco nos hablan las noticias y los políticos por ejemplo de las muertes de trabajadores y trabajadoras en su puesto laboral (que pena morir trabajando), o de lo que nos cuesta llegar a final de mes con un sueldo (ese sí homicida) de mil euros cuando la hipoteca ya nos cuesta 1.200 y todo sigue un camino al alza.

Reflexionando en todo esto, mientras María se ha quedado sin trabajo por falta de producción (intentan que firme la baja voluntaria) y como ella miles de compañeros, uno se plantea si existe de verdad esa libertad de la que todos alardeamos… ¿libertad para pagar hipotecas, impuestos o asistir de ocho a diez horas en adelante al trabajo? (Y que no falte) Bendita libertad la de las siete de la mañana en todas las capitales esperando pacientemente en grandes atascos volver al puesto de trabajo.

 

Tokio, París, Berlin, Londres, Barcelona…

Estoy seguro que a estas horas hay algún hombre solo esperando  en cualquier estación de metro del mundo. Volverá de fiesta, ira al trabajo, o tal vez no tenga nada más que hacer.

Con las manos en los bolsillos puede que sea invierno, quizás en Buenos Aires o tal vez en Tokio.

¡Sonríe!  La risa es una buena compañera para un hombre que espera un metro con algún pasajero con el que poder charlar, o simplemente mirarle, aunque muchas noches los vagones van vacíos, sin nadie.

El tren se detendrá y subirá al vagón agorrándose a la barra. Puede que recuerde alguna canción de Miles Davis o sencillamente piense en algún ser querido.

Cuando salgas hazlo por la puerta del medio es lo habitual, sube las escaleras mecánicas y busca la calle.

De todas formas el tren (el del chico) no se detuvo en Londres, ni en New York, tampoco en Barcelona ni en Moscú, lo hizo en Madrid  cerca del Café Central seguro que va a escuchar  jazz

¿Sabéis? Creo que le conozco: es mi vecino el aviador, el del tercero Derecha. Nos encontramos todas las mañanas en el ascensor. Simplemente nos saludamos.

Cumplo absolutamente con mi trabajo. Eso es lo que debe hacer cualquier ente inteligente. (HAL 9000)

En la calle entre persianas que se levantan, puertas que se abren y cierran, el sol aun dormido que perezoso empieza a despertar, ruido de motores, coches, autobuses, conversaciones, griterío, prisas, estrés, gentes que van al trabajo (algunas llegan tarde). Personas y autos parados esperando que se abra el semaforo.

Una voz tranquila, bajita, suave, lejana, me habla al oído.

¡Ay, de buena mañana con el dedo en la nariz! Yo también estoy pecando, doy comida a los pajaricos, aquí escondida entre estos arbustos.

Es una anciana menuda, bien vestida, quien pensaría encontrarla allí. Mete su mano en una bolsa, que ha desplegado con suma paciencia y la abre mostrándomela. Lleva comida de pájaro que esparce en el suelo entre los arbustos. Primero una vez, luego otra y otra.

La miro, parece un hada de un cuento de duendes y sílfides.

¡Que tenga un muy feliz día! ¡Tu también hijo! El semáforo se abre, nos alejamos.

Santo Pecar

“Miles de ellos, es imposible amar a uno solo”

Pasolini y su magia

 

El primer encuentro “La pasión según San Mateo” (1964) Seducción de imágenes vivas, la visión, el relato, la pasión, el dolor. Evocaciones de aquellas semanas santas eternas y silenciosas, obscuras y grises.

En el 74 sumergido en el sillón del cine Bosque: Las Mil y Una Noches imposible conjunto de sensaciones, especias, aromas y perfumes.

Director prolífico: Mamma Roma 1962, Pajaritos y Pajarracos, 1966, Teorema 1968, Medea 1970.

Nacido en Bolonia en 1922, Hijo de militar, capturado por el ejercito alemán, escapista, izquierdista comprometido, trágico, polémico, trasgresor.

Cineasta, poeta, prosista, novelista, ensayista, escritor de teatro, representa el máximo exponente del Neorrealismo italiano.

Su obra escrita sensual, trágica, existential, profunda, tímida y directa, intimista, Amado Mío, Actos Impuros, Mujeres de Roma, Orgía, La Vida Violeta, La Mejor Juventud, El Olor de la India.

Su cuerpo destrozado yace en la playa de Ostia, desfigurado, 

el 1 de noviembre de 1975, final de novela para un gran genio.

En construcción

En un mundo real lleno de prisas de estrés, con lo cotidiano, la repetición y la falta de imaginación.

Escuchar el despertador y hacerse remolón. Levantarse de un salto finalmente,  poner el agua al fuego, ducharse, preparar el té, planchar la camisa,  preguntarse ¿me he  duchado? (el sueño te impide pensar) ponerte la ropa interior, deambular por el piso, acabar de vestirte, colocarse metódicamente los calcetines y los zapatos, mirarse al  espejo y ajustar la línea de botones de la camisa rectos con el pantalón.

Tomar el té (suspirar) abrir la puerta, cerrar el piso, bajar las escaleras, salir a la calle, montarse en el coche.

Arrancar, abrir la ventanilla, encender un cigarro. Poner a Charlie Parker y empezar a rodar.

Tu calle, la adyacente, el paseo, la plaza, el mercado de abastos (paciencia tres semáforos), la autovia, pasarte el limite de velocidad queriendo aplastar la frustración  contra el acelerador.

Salir a la derecha, doblar la rotonda, girar a la izquierda, aparcar (respirar)

Bajar, caminar, fichar, abrir la puerta, saludar, sentarse, poner en marcha el ordenador, soldar la mano derecha al mausse.

Ya estoy en el trabajo. Buenos días.